Comunicación

 


Historia del desarrollo de la Tv por cable en Estados Unidos.

Roberto Suárez Candel | Universidad Pompeu Fabra

Introducción

El cable resulta desconocido para muchos de los telespectadores españoles. Algunos, los más relacionados con las telecomunicaciones, conocen de su existencia y prestaciones; pero la mayoría de la población tiene una noción muy etérea de este medio. Por ello he intentado realizar una aproximación a los inicios de la historia de la televisión por cable.

Me centraré en el cable de Estados Unidos por ser este país donde se ha desarrollado de forma más amplia.

Mi intención es realizar un viaje de carácter general sobre la historia del desarrollo del cable en el mercado norteamericano, sin caer en excesivos datos tecnológicos, cifras económicas, 'rankings' de distribuidores de cable, etc. . Me gustaría ofrecer una visión global, de conjunto.

Los inicios del cable (1947)

El fenómeno de la televisión por cable, junto con el desarrollo de los satélites y el ordenador personal, se constituye como el núcleo de la revolución tecnológica de los medios de comunicación de la segunda mitad del siglo XX. Además hay que destacar como los Estados Unidos, debido a su posición de pionero en el sector y la amplitud y diversidad de su mercado, se configura como un gran laboratorio de experimentación que a posteriori será considerado/imitado por Europa y Sudamérica.

Gracias a la recuperación económica que Estados Unidos experimenta en la década de los cincuenta y a la miseria y devastación que se sufre en Europa como consecuencia de la II Guerra Mundial, el mercado norteamericano monopoliza la mayoría de los avances y descubrimientos en el campo de las telecomunicaciones. En este contexto nace la televisión por cable.

En Estados Unidos la televisión se había convertido a inicios de la década de los cincuenta en un fenómeno social asombroso. Comenzaban a comprobarse las aptitudes de este medio para atraer a las masas y los beneficios que tal don podría reportar a otros sectores como la publicidad o incluso la política. Pero la complicada y extensa orografía norteamericana no permitía que la señal de televisión de las grandes ciudades, que contaban con las emisoras de mayor renombre y prestigio, llegase a todas las zonas rurales o simplemente alejadas.

Este hecho provocó las protestas y la decepción de las pequeñas poblaciones, que pese ha tener sus propias emisoras locales, aspiraban a disponer de las mismas ventajas comunicativas que los núcleos urbanos situados a unos 80-100 Km. de distancia. Tal situación afectaba también a los vendedores de aparatos de televisión, que veían como sus ingresos se estancaban o incluso reducían debido al desencanto de su público; mientras, en las ciudades, la venta de aparatos se constituía como uno de los negocios más rentables.

De este modo, y debido a la situación mencionada, la televisión por cable nace como una iniciativa privada, como una solución al escaso nivel de ventas de aparatos de televisión. Los vendedores de Astoria (Washington), organizaron una cooperativa, sin ánimo de lucro, que instaló una gran antena de recepción en lo alto de una colina. La señal hertziana "capturada" era posteriormente redistribuida a los hogares de la población mediante un sistema de cable.

Estas antenas, denominadas CATV (Community Antenna Tv), se popularizaron rápidamente y su uso proliferó en diversas zonas: Oregon, West Virginia, Pennsylvania, ...

Pero la cultura americana, marcada por su carácter liberal y capitalista, pronto daría un giro a este servicio comunitario. En Landsford (Pennsylvania) varios propietarios de tiendas de electrodomésticos pusieron en marcha la iniciativa mencionada, pero introdujeron una substancial diferencia: En este caso se constituyeron como una empresa privada de servicios y redistribuían la señal mediante el cable a cambio de una cuota mensual. A partir de este momento, la iniciativa del cable como servicio comunitario pasaría a convertirse en un servicio privado a terceros a cambio de una contraprestación económica.

Además del incentivo que supusieron las barreras orográficas y la avidez de los usuarios por tener acceso a mayor número de canales de televisión, hay que prestar atención a otros fenómenos que contribuyeron en el desarrollo de este sistema televisivo. En primer lugar, debemos hacer referencia a la situación legislativa del momento. La FCC, Federal Communication Comission, había iniciado una política de restricción en la concesión de frecuencias para el desarrollo y creación de nuevas emisoras locales. Esto era debido al hecho de que se estaban produciendo las primeras interferencias. El espectro hertziano se encontraba sobrecargado, pues durante los últimos años, la mencionada demanda del público americano había ocasionado la creación de un sinfín de emisoras locales.

Tal restricción fue un incentivo para que apareciesen empresas como la de Landsford, que se dedicaban a capturar las señales procedentes de los grandes núcleos urbanos y las redistribuían en las zonas rurales. (1)

Además hay que añadir un fenómeno de carácter tecnológico: Por aquellos años comenzaron a convivir las señales de tipo UHF y VHF. Tal situación obligaba a los usuarios particulares que deseaban disfrutar de las emisiones de ambas frecuencias a adquirir y utilizar convertidores de la señal. Además de su coste, éstos aparatos no eran demasiado funcionales, lo que ocasionaba molestias al usuario. La televisión por cable, en la que el espectador cedía toda la labor tecnológica a un centro de operaciones local, se posicionaba como la alternativa más atractiva: Recepción de un elevado número de canales, con una calidad óptima y sin complicaciones tecnológicas. Era una oferta por la que el público americano estaba dispuesto a pagar unos dólares.

En cuanto a la convivencia entre los canales de difusión hertziana o convencional y las televisiones por cable, debemos apuntar que era pacífica durante los años de "creación del cable". Los primeros tenían su fuente de ingresos en la publicidad que emitían, y la iniciativa del cable cobraba un canon a sus usuarios. Ambas alternativas contaban con fuentes de financiación diferentes y la penetración del cable en los hogares todavía no había ocasionado una fragmentación de la audiencia que redujese los índices de pantalla de las Networks (2)(ABC, NBC, CBS); por lo que no se producían conflictos. Ni siquiera había surgido la controversia por el hecho de que las centrales de cable "capturasen" la programación de las televisiones hertzianas.

El problema surgiría cuando el sector publicitario comenzó a considerar que el mercado del cable podría resultar atractivo para los anunciantes. En ese momento, las televisiones hertzianas vieron peligrar su fuente de ingresos, hecho que se agravó por la evidencia de que cada día era mayor el número de hogares que veían el cable como una alternativa eficiente, abundante y de calidad frente a la emisión convencional. Tal evolución del mercado ocasionó que se abriese una brecha de conflicto entre ambas posiciones. Las televisiones de radiodifusión plantearon a la FCC la necesidad de que los operadores de cable pagasen por los derechos de emisión de las producciones que capturaban. A su vez, las centrales del cable se amparaban en la primera enmienda de la Constitución, que hace referencia a la libertad de prensa y de expresión. En definitiva: los beneficios económicos que la televisión producía ya no eran competencia exclusiva de las Networks nacionales, el cable había nacido y pretendía hacerse un hueco en el mercado.

La expansión del cable.

Durante su periodo de creación, el cable había sido utilizado para suplir las deficiencias de recepción de las "zonas ciegas" a las ondas hertzianas. Con tal cometido, el sistema recibió posteriormente la denominación de Cable Pasivo, pues su función se limitaba simplemente a capturar la señal hertziana procedente de los grandes núcleos urbanos y redistribuirla mediante otro soporte.

Pero como ya hemos apuntado anteriormente, el público americano no precisaba tan sólo de la correcta recepción de la señal de televisión: La audiencia demandaba una gran cantidad de canales, una oferta amplia y atractiva. De ese modo, con el objetivo de presentar al espectador una programación variada, los operadores de cable iniciaron una loca carrera por capturar todo tipo de señales procedentes de diversas poblaciones. A partir de esos momentos el cable pasaría a ser un sistema de difusión ACTIVO, pues para configurar su programación tenía en cuenta los gustos del público, las ofertas de otros operadores y las tendencias o modas del momento.

Este cambio de actitud de los operadores de cable y el desarrollo tecnológico, constituirían los pilares de un periodo en el que el cable experimentaría un fuerte crecimiento. Además, hay que considerar que la coyuntura legislativa, que presentaba un amplio vacío respecto a este nuevo sistema televisivo, favoreció que tal expansión se produjese de una forma anárquica y descontrolada. En aquellos momentos, cualquiera que tuviese ciertos recursos económicos podía instalar una central de cable y dedicarse a "capturar" las emisiones hertzianas que "fluían" por el aire sin que nadie ejerciese un control jurídico sobre él.

En este periodo el cable intentó también introducirse en las grandes ciudades. En éstas, el principal problema no era la recepción, pues los grandes estudios de producción televisiva se encontraban en tales ciudades. El objetivo del cable era mejorar la calidad de esa recepción que, durante los últimos años y debido a la proliferación de cadenas emisoras, venía sufriendo los inconvenientes de las interferencias. El cable era una tecnología que evitaba estos defectos de recepción pero su introducción en el ámbito urbano no tuvo el mismo éxito que en las zonas rurales, pues el espectador de ciudad, que desde un principio gozaba de una amplia oferta, estaba acostumbrado a la televisión gratuita. Este hecho fue el principal obstáculo para la penetración del cable en las grandes ciudades.

En cuanto al avance tecnológico citado anteriormente debemos anotar lo siguiente: el conflicto que se había ocasionado por el interés de los anunciantes publicitarios por introducirse en el sector del cable, lo que supondría pérdidas económicas para las televisiones de emisión hertziana, había desatado una carrera tecnológica que buscaba sistemas alternativos al cable y que condujesen la señal a todas aquellas zonas en las que éste estaba penetrando. Con esta finalidad aparecen los primeros satélites de radiodifusión directa (DBS, Direct Broadcasting Satellites) y las redes de repetidores de la señal. Estos sistemas, promovidos por las Networks, pretendían que la señal hertziana llegase a toda la población y en las mejores condiciones. En el caso de los DBS era necesario disponer de una antena de recepción, lo que implicaba una inversión económica inicial por parte del usuario, pero pese a este gasto, el principal incentivo promocionado por estos nuevos sistemas era la gratuidad de los mismos. Se pretendía transmitir al usuario la idea de que no era necesario pagar por ver la televisión. Las grandes cadenas, con esta actitud paternalista y protectora del usuario, intentaban evitar la fuga de sus espectadores hacia el cable.

Frente a esta estrategia tecnológica y promocional el cable reaccionó. Su respuesta se basó principalmente en la ampliación de la oferta al público, hecho que ocasionaba mayor expectación y sensación entre la población. El número de canales, que durante la etapa de creación del cable había oscilado entre los cuatro y los doce, llegó hasta los 36. No sólo se emitían programas televisivos, se ofrecían servicios de hilo musical, información local y regional, meteorología, programación educativa, etc.. Además las centrales de cable incorporaron la tecnología de las microondas, lo que les permitió captar la señal de centros de emisión situados a varios cientos de kilómetros. De este modo su oferta de programación se presentaba todavía más diversificada, que era precisamente lo que demandaba el público.

Esta aplicación tecnológica fue cuestionada por las Networks quienes, amparándose en el hecho de que las microondas son consideradas en EE.UU. como de titularidad pública, consideraban que el uso de esa nueva tecnología por parte de empresas privadas constituía una ilegalidad.

Ante los continuos conflictos y enfrentamientos que se producían entre los operadores de cable y las Networks de radiodifusión hertziana, la FCC decidió en 1965 tomar cartas en el asunto e inició una política de regularización del sector.

Para poder llevar a cabo sus actividades encargó la elaboración de un informe que plasmara la situación real de la industria del cable en el país. Las principales conclusiones de tal estudio, que fue denominado como "informe Martin Seiden", son las siguientes:

  • La regulación del cable y la concesión de licencias de emisión estaba controlada por los gobiernos locales.
  • Las empresas de cable debían pagar una cuota anual a los ayuntamientos. Esta rondaba el 3% de los ingresos brutos.
  • El sector presentaba una baja concentración empresarial. Sólo el 30% de los titulares es multipropietario.
  • Los propietarios suelen ser operadores locales.
  • Los ingresos que estos operarios obtienen de la distribución por cable son una fuente secundaria. Su principal actividad se centra en la venta de televisores.
  • El cable había evolucionado de una concepción inicial PASIVA hacia una nueva denominada ACTIVA

La regularización de la FCC (1965 - 1972)

Tal y como hemos mencionado en el apartado anterior, el crecimiento anárquico y sostenido de la industria del cable (3) había provocado, dado su discreto aunque no menospreciable éxito de penetración y el interés que había suscitado entre los anunciantes publicitarios, ciertos conflictos entre las Networks de difusión hertziana y los operadores de cable. Estos enfrentamientos, que en un principio se fundamentaban en la competencia por las fuentes de ingresos económicos, traspasaron también al ámbito de la legalidad, los contenidos y los derechos de autor.

La situación amenazaba con convertirse en un caos y por ello la Federal Communication Comission (FCC) decidió iniciar una política de regularización que estableciese un marco legal que permitiese que la evolución del mercado se produjese de forma organizada.

En un principio la FCC estimó, teniendo en cuenta los orígenes del servicio televisivo por cable (4), que este tipo de Tv se constituía como una alternativa o servicio auxiliar de las televisiones hertzianas. Esto dejó patente que la hegemonía televisiva seguía estando en manos de las Networks, y que éstas iban a gozar de la protección de la FCC.

Además, la complicada distribución territorial de los EE.UU provocaba que tres administraciones diferentes (local, estatal y federal) se viesen implicadas en el proceso de regularización. Este hecho fue la causa de múltiples disputas y de los consiguientes retrasos en la elaboración del marco legal que se hacía cada vez más necesario. Pese a la consideración de servicio auxiliar que se pretendía atribuir al cable, eran muchos los que veían que este sector podría generar grandes beneficios económicos. De aquí el interés por controlar la emisión de licencias, el cobro de cuotas y demás aspectos administrativos.

La FCC consideró que la fragmentación de las audiencias y la dispersión de los anunciantes era el problema más importante a solucionar. Para ello emite unas leyes (1966) que, a grandes rasgos, determinan lo siguiente:

  • Se prohíbe importar señales distantes que no procedan de los 100 mercados audiovisuales más importantes del país. Estos aglutinaban el 80% de la audiencia y por tanto del público objetivo de la publicidad.
  • La concesión de licencias para la creación de empresas de televisión por cable pasa a ser una competencia de los gobiernos locales. Estos deben sacar a concurso las licencias y otorgarlas a aquellas iniciativas que resulten más beneficiosas para la comunidad.
  • Se establece un porcentaje mínimo de emisiones locales. Con esta medida se intenta promocionar la creación de nuevos mercados, de ámbito local o regional, que favorezcan el crecimiento económico del mercado y la movilidad de activos.
  • También se inicia una campaña de control de los contenidos televisivos. Se fomenta la emisión de programas educativos, de cultura regional y que enfaticen los valores nacionales. Aunque no se prohíben de forma explícita (5), las ofertas de programación erótica o pornográfica son sistemáticamente arrinconadas y rechazadas socialmente. Además, este "género" televisivo había encontrado en el vídeo su mejor vía de expansión.

Las regulaciones de la FCC, que son muy extensas y se pueden sintetizar en los puntos destacados anteriormente, provocaron que el sector de la televisión por cable entrase en un periodo de estancamiento. El mercado, que hasta el momento había crecido de forma espectacular, se vio afectado por estas medidas, que lo convirtieron en un 'sistema feudal' dependiente de los ayuntamientos.

El principal inconveniente lo constituían los concursos que se organizaban para conceder las licencias de emisión. Anteriormente la creación de una red de cable no estaba sometida a ningún tipo de reglamentación, lo que favorecía la aparición de múltiples operadores. A partir de las medidas emitidas por la FCC, las empresas debían someter sus proyectos a la valoración de un tribunal. Si tenemos en cuenta los elevados costes que conlleva desarrollar un proyecto de Tv por cable y la inseguridad de éxito que provocan los mencionados concursos; y a todo esto le añadimos la arbitrariedad y las influencia bajo las que trabajaban las comisiones de concesión de licencias, tenemos los ingredientes que provocaron que la industria del cable se transformase en un sector donde el riesgo económico era muy elevado y que por tanto fue eliminado de entre los objetivos de los pequeños y medianos inversores. A partir de ese momento asistiríamos a procesos de concentración vertical y horizontal y a la progresiva hegemonía de las empresas con mayores recursos económicos.

Todas estas medidas y la nueva situación de mercado que de ellas deriva permitieron que las cadenas de radiodifusión hertziana mantuviesen su hegemonía.

La desreglamentación (1972 -1982)

La actuación de la FCC, que pretendía establecer una rígida legislación de control sobre el sector del cable, provocó que el ritmo de expansión que el mercado había experimentado hasta mediados de la década de los 60 se frenase bruscamente. Esto supuso un descenso paralelo de los beneficios que producía tal mercado, por lo que los principales inversores, que comenzaban a tener peso e influencia en el ámbito social y político (Ted Turner), promovieron una revisión de tales medidas.

En un mercado comercial y liberal como el americano era del todo contradictorio que existiesen unas leyes de regulación que coartasen la creación de nuevas empresas.

Lo primero y más necesario era cambiar la concepción que las autoridades y, por influencia de éstas, la sociedad tenían de la televisión por cable. A partir de 1974, tras la elaboración por parte de la FCC de un nuevo informe sobre la situación del sector, el cable ya no es considerado como un medio auxiliar de las retransmisiones hertzianas. El cable es una alternativa sólida e independiente a las grandes Networks.

Las medidas tomadas por la FCC años atrás fueron revisadas y criticadas duramente. El régimen "feudal" que los ayuntamientos habían instaurado en sus municipios a la hora de conceder licencias fue uno de los puntos que despertó mayor controversia.

El Congreso elaboró en 1976 una declaración de intenciones que posteriormente se constituirían en leyes. Entre los puntos más destacados debemos señalar el hecho de que se promociona la libre competencia en el sector y la aplicación de nuevas tecnologías que permitan una mayor oferta de servicios y programación.

En cuanto a las discrepancias todavía existentes entre las cadenas hertzianas y los operadores de cable sobre la propiedad y los derechos de las emisiones, el Congreso dispuso que aquellos operadores de cable que deseasen emitir programación procedente de otras cadenas deberían abonar un canon en concepto de derechos de retransmisión. Así mismo se eliminaron las medidas de control indirecto que se ejercían sobre la programación de los canales, basándose como ya se ha esgrimido anteriormente en la 1ª enmienda de la Constitución.

Con estas medidas y el nuevo impulso tecnológico de las décadas de los 70 y los 80, la televisión por cable experimentó un nuevo periodo álgido. El crecimiento del sector se triplicó y los beneficios obtenidos, así como el volumen económico manejado, se multiplicaron por cinco.

Así pues, es necesario retomar el análisis del mercado de la televisión del cable por la vertiente económica y tecnológica. En los años posteriores a las medidas anteriormente mencionadas, las asociaciones y concentraciones empresariales, junto con el desarrollo de nuevas tecnologías, marcarán la evolución del cable hacia las posiciones actuales.

El mercado del cable. Aproximación a la actualidad.

A principio de la década de los 80 el cable tenía una cuota de pantalla que se aproximaba al 10%. El 90% restante se lo repartían las tres grandes Networks: ABC, CBS y NBC. Al finalizar la década la situación había cambiado substancialmente: el cable había aumentado su cuota de audiencia hasta un valioso 30% y las Networks, a las que se había incorporado la FOX, se repartían el 60%.

Estos datos reflejan como el mercado de la Tv del cable reaccionó muy positivamente y con un gran crecimiento a las medidas de desregulación promovidas por el Congreso a finales de los 70. Pero además de los efectos de esos cambios legales existen otras causas que han proyectado el mercado del cable hasta su situación actual.

Uno de los hechos más relevantes, ya mencionado anteriormente, es el cambio de concepción por parte de las autoridades de lo que supone la industria del cable. Ésta se constituye en la década de los 80 como el principal competidor de la televisión hertziana y como alternativa a las programaciones generalistas. La recuperación de la libre competencia y la bonanza económica han permitido al sector diversificarse y presentar una gran cantidad de ofertas a sus usuarios.

El desarrollo tecnológico ha influido notablemente en esta ampliación y diversificación de la programación ofrecida por los operadores de cable.

En primer lugar hay que citar la utilización de satélites a la hora de recibir las señales que después son redistribuidas por el cable. Esta nueva técnica, que emplea microondas, y últimamente está optando por una codificación digital en lugar de analógica, ha reducido notablemente los costes derivados del transporte de la señal. Por ello las cadenas pueden permitirse ofrecer programaciones en las que no abunde la publicidad. Este hecho atrae enormemente al público; tienen especial éxito aquellos canales en los que se ofrecen películas sin cortes publicitarios. Esta nueva tendencia ha provocado que el mercado evolucione hacia nuevos modelos de programación que analizaremos posteriormente.

Además de la utilización de satélites, hay que mencionar el uso de cables coaxiales de mayor capacidad que los iniciales. Esto permite que los operadores de cable sean capaces de ofrecer incluso más de cien canales. Esta cifra se dispara si nos acercamos a la utilización de fibra óptica. Este conductor, que utiliza el láser como vehículo para la transmisión de datos, permite que el número de canales y opciones de servicios se dispare. Además debemos considerar la extrema calidad y la total ausencia de interferencias, características que lo configuran como el medio de transmisión de la señal más apropiado para el futuro. Pero, aunque el sistema óptico presenta unas características inmejorables, sus altos costes impiden que este sistema de transmisión se haya generalizado. Actualmente se suelen combinar ambos soportes: La fibra óptica se emplea en los nudos de la red (puntos con mayor volumen de tránsito de información) y el cable coaxial en las ramificaciones locales y terminales.

Pero, quizás, una de las posibilidades más atractivas de estos nuevos conductores de gran capacidad es el hecho de que permiten que exista la INTERACTIVIDAD.

Conocidas, a rasgos generales, las características del sistema de televisión por cable, debemos centrarnos en analizar cómo es el mercado empresarial de esta industria audiovisual. El mercado de la televisión por cable se presenta en continuo movimiento. Los operadores persiguen las cuotas de audiencia, que se constituyen como auténticos indicadores de éxito y condicionan el interés de los anunciantes publicitarios y el aumento de abonados.

El sector del cable, como muchos otros, presenta continuas asociaciones empresariales, absorciones. Todo ocurre con una rapidez trepidante.

Pese a la gran cantidad de leyes antimonopolio existente en la legislación norteamericana, es casi imposible evitar la concentración de poder y propiedad en el sector. Por un lado encontramos casos de concentración vertical: los propietarios acumulan poder sobre las diferentes fases de la producción televisiva. De este modo las operaciones o transacciones económicas que debieran efectuarse entre empresas independientes se convierten en negociaciones internas. Estas actuaciones limitan la incorporación de nuevos operadores al mercado, que no consiguen unas cuotas de pantalla o penetración que les permitan sobrevivir. El poder económico de las grandes empresas del cable impide que productoras ajenas a su entorno consigan una salida para sus productos.

También se dan casos de concentración horizontal: en esta situación una empresa o individuo es el propietario de un gran número de emisoras u operadoras de cable. De esta forma tiene absoluto control sobre la programación y puede efectuar las maniobras pertinentes para promocionar ciertos canales o emisoras. Este fenómeno es lo que ha venido a denominarse como MSO: Multiple System Ownership.

Los MSO nacen como consecuencia del temor de algunas empresas informativas. Éstas ven en la industria del cable un tremendo enemigo que puede poner en peligro sus cuotas de audiencia gracias a las producciones propias y la fidelización de los telespectadores a este nuevo sistema televisivo. Por ello, tales agencias, que disponen de importantes recursos económicos, comenzaron a comprar e incorporar a su estructura gran cantidad de operadores de cable que, como ya se ha mencionados en apartados anteriores, suelen ser de ámbito local o regional. Estos operadores ya no son capaces de hacer frente a las grandes inversiones que la continua reconversión del sistema exige y por tanto ven en la incorporación a estos MSO su única posibilidad de supervivencia. De este modo comienzan ha erigirse grandes redes de operadores de cable asociados. Esto permite repartir los elevados costes que derivan del mantenimiento de la instalación del cable y, de este modo, disminuir su impacto sobre la economía de las empresas asociadas. Con esta maniobra se obtienen más beneficios de los operadores más antiguos o arraigados, cuyos costes de instalación ya han sido amortizados. Tales beneficios pueden ser reinvertidos en sistemas más novedosos y tecnológicos que resulten más atractivos y aumenten la cuota de abonados. Lo que supone a su vez un aumento de los ingresos.

Entre los MSO más importantes de la década de los 80 debemos destacar:

  • America Tv and Communications (Time Inc., Ted Turner)
  • Tele-Communications
  • Group W Cable (Westhinghouse Corp.)
  • Stores Cable Communications (Storer Broadcasting Co.)
  • Cox Cable Communications
  • Warner Amex Cable.

Con esta visión general hemos podido comprobar como el mercado del cable se caracteriza por una continua renovación tecnológica y por la progresiva concentración de poder, hechos que suscitan diferentes opiniones por parte de la sociedad, los gobiernos y los especialistas o estudiosos del sector.

En cuanto al impacto que el mercado del cable ha supuesto para otros sectores de las telecomunicaciones audiovisuales podemos destacar la férrea competencia que se ha establecido entre las televisiones hertzianas y los operadores del cable. Las primeras han visto como perdían la protección de las instituciones gubernamentales y como esto ha afectado a sus cuotas de audiencia a favor del cable. Quizás esta situación de competencia pueda resultar beneficiosa para el espectador, pues la nueva situación del mercado hace que las televisiones abandonen posiciones inmovilistas he intenten desarrollar programaciones y servicios que resulten cada vez más atractivos para el espectador.

En cuanto al régimen legislativo que afecta al mercado es necesario hacer referencia a la Cable Communications Policy Act que en 1984 fue presentada por la Cámara de Representantes de EE.UU. y que, posteriormente, sería aprobada por el Senado. En ella se realizan las modificaciones más importantes del sector de las comunicaciones desde la Communications Act de 1934.

En la propuesta de 1984 se legitima el proceso de desregulación iniciado en la década de los 70 y que supuso una reorientación de la política legislativa de la FCC.

En general podríamos afirmar que esta nueva legislación reducía las competencias de los gobiernos locales en materias relacionadas con la televisión por cable, ahora bien, reafirmaba algunas de ellas.

Según la propuesta de 1984:

  • Los gobiernos locales se ocupan de las concesiones de emisión, aunque se insta a remodelar los baremos de asignación
  • Se aprueba la libertad de tarifas, excepto en aquellos casos en los que no se den las garantías mínimas de libre competencia.
  • Los operadores de cable pagarán a las autoridades municipales un 5% de sus ingresos brutos.
  • Se intentarán evitar los contenidos obscenos.(6)
  • Se reduce la burocracia en los trámites de renovación de concesiones.
  • Se fomentan y apoyan las leyes antimonopolio, que pretenden evitar concentraciones de poder en el mercado.
  • Se respalda la libertad de prensa: los gobiernos e instituciones locales pueden tener redes de cable en propiedad pero no controlarlas de forma editorial.

Con estas medidas se pretende confirmar la ruptura con el ya mencionado sistema "feudal" que había estancado a la industria del cable durante 10 años anteriores a la desregulación. Pese a todo, nuevos frentes y dilemas afectan al mercado del cable: La codificación de las señales por parte de las televisiones hertzianas, las cuotas de los derechos de emisión y la competencia del sector del vídeo.

Posteriormente, y dado el continuo cambio que experimenta el mercado de la televisión por cable, han aparecido dos legislaciones más que afectan al sector. Se trata de la Ley del Cable de 1992 y la Ley de las Telecomunicaciones de 1996. La primera surge como respuesta a las de los gobiernos locales, que pretendían tener más control sobre los impuestos de los operadores de cable. También influyó el hecho de que las televisiones hertzianas convencionales habían comenzado a perder una gran cantidad de ingresos debido a la fragmentación de la audiencia. Así mismo las compañías telefónicas, que tenían vetado cualquier tipo de participación en el mercado del cable, exigían una remodelación de la legislación.

La ley de 1992 introdujo algunas reformas, aunque su validez ha resultado realmente efímera, pues el desarrollo del mercado provocó, una vez más, que en 1996 se tuviese que realizar una nueva revisión. La Ley de Telecomunicaciones fue la respuesta, pero quizás sea necesario que pasen unos años y tengamos cierta perspectiva histórica para poder analizar correctamente sus efectos sobre el mercado.

El cable interactivo.

El cable interactivo permite al usuario establecer una comunicación directa con su servidor. De este modo el telespectador puede participar en concursos, solicitar una película en un canal de pago, realizar compras, transferencias bancarias, etc. . La interactividad abre un amplio abanico de posibilidades que prometen constituir una revolución en la concepción de la televisión.

Los orígenes del interés por la interactividad del cable hay que situarlos a finales de la década de los 70. Entonces se pensó que el cable podría resultar una buena herramienta para fomentar la educación por vía de la televisión. También el sector de los servicios sociales y económicos podrían verse beneficiados si se consiguiese establecer una línea comunicativa de doble sentido entre el servidor u operador de cable y el usuario.

La National Science Foundation (NSF) se interesó por esta posibilidad y financió diversos experimentos llevados a cabo en Spartanburg (South Carolina), Rockville (Illinois) y Reading (Pennsylvania). De estas investigaciones se desarrollaron dos sistemas de cable interactivo: el sistema QUBE y el INDAX.

El primero fue probado a partir de 1977 en Columbus (Ohio) y posteriormente en Cincinnati y Houston. La empresa encargada de su desarrollo era la Warner Amex Cable Communications. Se basaba principalmente en un sistema o central informática que, mediante una red a la que estaban conectados todos los usuarios, rastreaba continuamente el 'estado' de los receptores de la señal. Propiamente no era un sistema de doble sentido, pues el usuario no podía enviar mensajes a la central. Ahora bien, mediante el teléfono éste podía participar en concursos, solicitar películas o programas de pago, etc. . Así se establecía una mínima comunicación entre servidor y usuarios.

El segundo sistema, denominado INDAX (Interactive Data Exchange), fue testado en San Diego (California) y posteriormente en New Orleans y Omaha. En esta ocasión el usuario disponía de un teclado alfanumérico con el que sí podía establecer contacto directo con el operador de cable u otros servicios: realizar operaciones bancarias desde casa, compra de artículos en tiendas conectadas al sistema o red, sistemas de alarma antirrobo o de incendio, etc. .

Este interés por la doble comunicación a través del cable o interactividad, promovió también otros conceptos como la Addressability (capacidad del operador de cable para contactar directa y personalmente con el usuario, de forma personalizada) y el Polling (sistema de medición de audiencias, gustos, encuestas)

Debido a las ventajas que la interactividad ofrece a la sociedad, las autoridades exigen a los nuevos operadores de cable como requisito para obtener la licencia la condición de que su sistema presente tales características. Si bien, las propias empresas ya han observado que la interactividad constituye el futuro inmediato de la tecnología del cable y por ello invierten recursos en su investigación.

Pese a las buenas perspectivas y la capacidad interactiva de las líneas de cable que hoy están en servicio, el mercado aún no está completamente inmerso en esta fase o etapa de desarrollo tecnológico. El temor a lanzar un sistema que quede obsoleto, dada la velocidad actual de los cambios tecnológicos, así como las pérdidas económicas que de tal hecho pueden derivar, ha posicionado a las empresas del sector en una actitud de mutua vigilancia, en espera de ver quien da el primer paso.

La programación de la Tv por cable.

A parte de las diferencias tecnológicas que la televisión por cable presenta respecto a la hertziana, existen también diferencias en cuanto a programación. Resulta muy importantes considerarlas, pues estas características propias de la Tv por cable son las que han influido principalmente en que muchos usuarios se abonen a estos servicios.

Gracias a las tecnologías, que ya han sido explicadas anteriormente, el cable presenta a sus usuarios una programación que se encuentra estructurada, en la mayoría de los casos, de la siguiente forma:

En primer lugar encontramos lo que es comúnmente denominado PAQUETE BÁSICO. Está compuesto por una serie de canales que el usuario recibe al darse de alta en el servicio de distribución por cable y pagar la cuota mensual.

Habitualmente los canales de este "paquete" suelen ser algunos generalistas, que pueden ser captados también por vía hertziana, y otros de carácter temático. Entre las ofertas más comunes podemos encontrar: canales de deportes, noticias, dibujos animados, educativos, culturales, infantiles, etc.

En EE.UU. destacan los siguientes:

  • ESPN (Deportes)
  • WTBS (Deportes y películas antiguas)
  • CNN (Noticias)
  • Christian Broadcasting Network
  • MTV (Música)
  • Lifetime
  • Nickelodeon (Infantil)
  • Financial News Network (Economía)
  • C-SPAN
  • CNN-Headlines
  • Canales de teletexto

También hay lugar en este ámbito para los programas de "producción propia" y las "producciones locales".

Por otro lado, encontramos los canales de pago, denominados también PREMIUM. Para recibirlos en su domicilio el abonado debe pagar una cuota especial además de la de mantenimiento del servicio o básica. Normalmente las emisoras de cable integran diversos canales temáticos en una misma oferta, configurando así lo que se denomina "paquete". En estos casos los canales ofrecen una programación de mayor calidad y especialización. Podemos encontrar "paquetes" especialmente dedicados a los deportes, al cine, documentales, etc. . Estos canales se caracterizan además por no contar con publicidad, hecho que es muy apreciado por el público.

Los canales de pago más importantes y populares de EE.UU son: HBO (Home Box Office), perteneciente al grupo multimedia Time Inc., Showtime, Cinemax, The movie Channel. Además podemos encontrar otros canales especialicados: Home Thetre Homework, Galavisión, Bravo, American Movie Classics, Playboy, Pleasure o Disney Channel.

Así mismo los operadores de cable en ocasiones ofrecen a sus abonados eventos y espectáculos excepcionales y aislados en modo "pay per view", es decir, mediante un pago previo.

Dada esta estructuración de la oferta televisiva por cable, las empresas dedican grandes esfuerzos y recursos a los estudios y a los sondeos necesarios para elaborar ofertas que resulten atractivas para el espectador. En este sentido no es extraño encontrar continuas ofertas de abono con canales o paquetes de "regalo", promociones mensuales, etc., en definitiva, gran variedad de técnicas de marketing que inciten al potencial usuario a reforzar el concepto de una televisión de calidad y a "la carta" por la que merece pagar unos cuantos dólares.

Debemos tener en cuenta que, dadas las características estructurales y socioculturales de la sociedad norteamericana, la televisión se ha convertido en uno de los principales elementos de ocio. Un adolescente norteamericano puede ver al día, sin suponerle ningún esfuerzo, entre cinco y siete horas de televisión, especialmente los fines de semana.

En cuanto a la financiación de estas programaciones debemos anotar lo siguiente: Los ingresos obtenidos por las cuotas de abono mensual sirven para amortizar los costes de mantenimiento y funcionamiento de la red distribuidora de cable. Por este motivo los paquetes básicos cuentan con publicidad, que es la fuente de ingresos que permite producirlos. Los beneficios de la actividad del cable llegan directamente de los canales premium o pay per view. Éstos, al no contar con publicidad, son un gran atractivo para el público, quien para tener acceso a ellos debe haber contratado previamente un paquete básico. Los ingresos de estos canales de pago pueden llegar a ser realmente substanciales. De este modo vemos como el cable, dada su propiedad privada, ha encontrado la forma de autofinanciarse y obtener beneficios sin tener que recurrir a las ayudas estatales, como ocurre en muchas ocasiones en el mercado audiovisual europeo.

Los canales de pago han servido también para desarrollar la tecnología de la Interactividad. De este modo el usuario puede solicitar y pagar los programas que desea ver en 'tiempo real' y contactando directamente con el servidor. De este modo hemos pasado de una Televisión de la ABUNDANCIA, en la que los operadores luchaban por ofrecer al espectador cuantos más canales mejor, a una Televisión POLIVALENTE, en la que el espectador se ha convertido en el receptor y protagonista de una compleja red de servicios audiovisuales.

Actualmente existen en EE.UU unos 6.000 operadores de cable, cuya oferta de programación oscila entre los 24 y los 36 canales, aunque es cada día más habitual encontrar ofertas de hasta 100 canales.

Notas

(1) No hay que identificar rural con escasa población. Si se diese tal situación la instalación del cable no resultaría rentable. Por rural debemos comprender: alejado de las grandes conurbaciones (New York, Filadelfia, etc.)    volver

(2) En 1962 exitían en EE.UU. 60 compañías de televisión por cable. El número de abonados a este sistema era de aproximadamente 14.000 hogares. Estas cifras constituían un porcentaje mínimo y de nula importancia frente a las cotas audiencias de las Networks de cobertura nacional.  volver

(3) A finales de la década de los 60, se había pasado de los 60 operadores de 1962 a los 500.   volver

(4) Recordemos que el objetivo inicial del cable era suplir las deficiencias de distribución de la señal televisiva causada por la difícil orografía americana.   volver

(5) Aunque la moral puritana procedente de las orientaciones religiosas anglosajonas ve en la programación erótica o pornográfica uno de los estigmas sociales, los intentos por prohibir la emisión de tales programas se vieron siempre frustados debido a la 1ª Enmienda de la Constitución. Pese a todo, la presión social y los valores morales fueron suficientes para que este tipo de programación fuese menospreciada y se viese obligada a buscar otros circuitos de distribución.   volver

(6) Actualmente también ha surgido cierta controversia acerca de los contenidos violentos de la programación. Para evitar una difusión gratuita de violencia se fomentan iniciativas que han levantado gran expectación y polémica, como es el caso del "chip antiviolencia".   volver

Bibliografía

Varios; Television by satellite and cable; Edit. Council of europe Press; Strasbourg, 1985.

Reed, R.M.; The encyclopedia of Tv, cable and video; Edit. Van Nostrand Reinhold Cop.; New York, 1992.

Calvo Charro, M.; La televisión por cable; Edit. Marcial Pons; Madrid, 1997.

Varios; La Tv local ante el reto del cable; Edit. Diputación Provincial de Zaragoza; Zaragoza, 1995.

López Escobar, E. & Bertrand, C.J.; La Tv por cable en América y Europa; Edit. Fundesco; Madrid, 1986.


Comunicación & Medios - Página Inicial