Comunicación

 


El tratamiento informativo de los conflictos bélicos.

Roberto Suárez Candel | Universidad Pompeu Fabra, Barcelona

Introducción

La historia del progreso de la Humanidad está muy ligada a los avances tecnológicos. Pero no sólo al propio hecho de descubrir, sinó de difundir tal descubrimiento, pues es en esa difusión cuando el descubrimiento en si se vuelve útil.

Por ello, a parte de la evolución tecnológica, el progreso está vinculado a la evolución de los medios de comunicación. Gracias a los medios las distancias se han reducido hasta no ser algo relevante a la hora de establecer una relación con otro individuo. Lo mismo ocurre con el tiempo, la velocidad de transmisión de información nos permite interactuar con cualquier persona, sea cual sea su posición, en tiempo real.

Así mismo, la historia de la Humanidad también está plagada de conflictos bélicos. Se lucha por la tierra, por los recursos, por los descubrimientos y la técnica, por las ideas... . Y en todos eso conflictos hay un aspecto que resulta primordial para salir victorioso: la capacidad de comunicación, la posesión de los medios, los conocimientos y las infraestructuras necesarias para hacer llegar un mensaje allá donde queramos sin ser interceptados por el enemigo y con la mayor rapidez posible. Comunicarse en un periodo de conflicto también es útil para mantener alta la moral de la tropa y el propio pueblo y de esa forma afrontar las dificultades con mayor empuje. Todo esto con un único fin: intentar controlar una realidad desbocada para poder salir triunfantes del trance.

Por ello, tanto el cine como la televisión, al ser los transmisores más "auténticos" de la realidad gracias a la combinación de imagen y audio, se convirtieron desde su aparición en herramientas de gran utilidad en los conflictos bélicos. Son importantes porque son capaces de transmitir la realidad "real" o la mentira que nos pueda interesar. Su uso como arma propagandística y de difusión de ideales políticos o militares tiene sus inicios en la II Guerra Mundial de forma plena y reconocida, aunque antes ya hay precedentes, y alcanza su forma paradigmática en la Guerra del Golfo.

Es por este motivo por lo que considero interesante centrarme en ese conflicto y realizar un análisis de las relaciones entre guerra, poder, medios de comunicación, audiencia y referentes históricos. Además, no debemos olvidar que muchos conflictos, y este caso no es una excepción, no son más que una herida del pasado sin cicatrizar que vuelve a sacudir a la sociedad.

La Guerra del Golfo resulta interesante desde la perspectiva comunicativa porque supone la cúspide de la evolución de los medios informativos en cuanto a la retransmisión de eventos excepcionales. Supone la consolidación de unos roles frente al conflicto por parte de los poderes públicos y los medios tras muchos años de experiencia en conflictos anteriores.

Además, en esta guerra se incorpora a la audiencia de forma plena. Si bien en Vietnam ésta ya había jugado un papel imprescindible a partir de cierto punto del conflicto, en la Guerra del Golfo la audiencia como concepto numérico y económico adquiere un papel relevante y primordial en la forma de retransmitir los hechos así como en la elección de aquello que es noticiable.

Por todos estos motivos he pensado que sería interesante centrar este análisis en los tres puntos que conforman el cuerpo del escrito:

  • Evolución histórica de la Tv en la retransmisión de conflictos bélicos.
  • Las relaciones entre guerra, poder político y medios de comunicación: la sombra de la censura.
  • El tratamiento de la audiencia: su rol en la "agenda setting".

Evolución histórica de las retransmisiones informativas de los conflictos bélicos.

Contextualización del medio televisivo

Desde su invención la Televisión ha alterado la vida política de todos los sistemas sociales con los que ha tenido contacto. Así mismo también ha servido para crear una nueva sociedad de consumo que, a parte de ser más ávida y feroz en lo referido a los productos, ha convertido la información y los datos en un bien de consumo de alto valor añadido. Es lo que últimamente los teóricos de la comunicación y los sociólogos denominan "sociedad de la información", "industrias de la información".

Además, por la coyuntura de su desarrollo tecnológico y por su apropiación por parte de los países occidentales, ha sido una herramienta de transmisión de valores propios de esos países al resto del mundo, lo que es conocido como fenómeno de "occidentalización". Aquellos que han controlado la tecnología de los medios de masas la han utilizado para expandir su cultura.

Durante las primeras fases de introducción de la Tv en el mercado de los medios de información, los estados europeos desarrollaron sus propios sistemas públicos de emisión. Este fenómeno sucede durante la postguerra de la II Guerra Mundial, dentro de la reconstucción moral y física del viejo contiente que daría lugar al "Estado del bienestar". Entre las diversas causas para que los estados creasen un medio televisivo público encontramos una muy importante: la necesidad democrática de garantizar el acceso a la Tv a todos los ciudadanos. Además, con el inicio de la denominada "guerra fría", la Tv se convierte en una herramienta de propaganda. De este modo recogía el testigo al cine y la radio, que habían sido los vehículos más habituales de este tipo mensajes durante la guerra y la primera mitad del siglo.

Hoy en día los sistemas públicos comienzan a ser cuestionados, sobre todo por sus modelos de financiación. Además, se han introducido otras fórmulas como las cadenas privadas por concesión, las plataformas de Tv digital por satélite y más recientemente la primera plataforma digital terrestre. Así pues vemos como hemos pasado de una oferta única inicial a la "televisión de la abundancia", en la que el usuario/espectador tiene una amplia oferta de programación simultánea.

Ante tal aluvión de cadenas y contenidos se hace necesaria una ley que regule su creación y actividad (ya existente) y otra que haga lo mismo con la programación que emite. Por lo que respecta a este segundo requerimiento podemos decir que la situación no es muy favorable. La Administración, al conceder las licencias privadas en 1989, parece sufrir un cambio de mentalidad que la aproxima más a la posición de sus "colegas" privadas. Los contenidos han adquirido progresivamente un estilo más comercial.

Por otra parte parece haberse dado también un proceso curioso: la Televisión se ha erigido como controlador del mundo político. La capacidad del medio para transmitir información de forma rápida y visual a un público muy amplio sirve para que se configure como una herramienta de control político.

Vemos como las funciones de la Televisión, que en un inicio eran entretener, formar e informar; se amplían al control político y a lo que por muchos es considerado como más relevante: La televisión es la creadora/generadora de la "agenda setting", determina los temas de actualidad y la relevancia que corresponde otorgarles.

Por sus características audiovisuales, la televisión se convirtió rápidamente en el medio de comunicación más utilizado y popular. De este forma se rompía con las teorías de aquellos que años antes habían augurado que ésta sólo sería un medio auxiliar de los existentes en el momento de su invención. Su capacidad de penetración en los hogares es insuperable. Por ello la televisión se ha convertido en el narrador universal de la realidad y determina el bien y mal, que es lo natural, lo normal.

Además la televisión ha impuesto sus métodos de trabajo y su lenguaje comunicativo, hecho al que los profesionales han tenido que adaptarse.

El género de los eventos excepcionales

Si prestamos atención a los diversos géneros televisivos que se han desarrollado durante los aproximadamente cincuenta años de historia de la televisión encontramos entre ellos los programas de retransmisión de hechos/eventos especiales. Se trata de un género diferenciado pero que forzosamente emplea técnicas propias de otros géneros. Esto es así porque en la retransmisión de hechos especiales no sólo se informa, sinó que también se muestra, se debate, etc. Por ello podríamos decir que se trata de un género un tanto híbrido o ecléctico.

Estos programas se diferencian del resto por su excepcionalidad, son únicos. Tienen una gran relevancia social, política y cultural. En lo referente a aspectos técnicos podemos decir que poseen un modelo de trabajo "non-stop", que hace de ellos programas de gran dificultad de realización y producción. Además cuentan con prioridad de emisión y por ello desplazan la parrilla de programación cuando es conveniente. De esta forma consiguen la relevancia que les es propia y la potencian de cara al espectador. En esta tipología de género televisivo podemos encontrar: Bodas y bautizos de personajes de la familia real, olimpiadas y otros eventod deportivos, galas, especiales informativos etc. Pero en los últimos diez años el que más nos hemos encontrado en las pantallas ha sido sin duda la guerra.

Por la emotividad que puede crear, la televisión es un medio idóneo para transmitir de forma sutil, o explícita en muchois casos, mensajes que potencien la unidad y la identidad nacionales. Por ello resultan importantes los hechos excepcionales como coronaciones, bodas, guerras, desfiles; porque consiguen agrupar a la comunidad frente al monitor en cada ocasión con interés por descubrir algo más, por presenciar un espectáculo inédito y único.

En nuestro país este tipo de retransmisiones eran frecuentes durante la postguerra y servían para enfatizar los logros del régimen franquista.

3 guerras, 3 momentos

Tras está contextualización debemos centrarnos en las guerras como ítem televisivo. Trataremos el caso desde la perspectiva norteamericana porque, no sé si decir que es una suerte o no, es el país que ha estado presente en los conflictos más relevantes de la segunda mitad de este siglo.

Pero, ¿por qué unos conflictos son más relevantes que otros? Quizás sea por lo que se analiza en este trabajo: por su tratamiento mediático, sin olvidar los siempre presentes y causantes intereses económicos.

La primera guerra que fue "llevada" a los hogares norteamericanos fue la II Guerra Mundial. Pero en este caso el protagonismo lo tienen la radio y el cine. Hollywood encontró un buen filón argumental en el conflicto. Eso sí, el Estado ejerció una ardua labor de control sobre los argumentos de las películas. Se trataba de producir films que colaborasen a ensalzar el ánimo social y el patriotismo.

La primera guerra en la que la Tv se estrena como medio predominante sobre el resto es la guerra de Corea. Pero los reporteros destinados no contaban con la infraestructura necesaria para su trabajo ni con el equipo técnico especializado requerido para la ocasión. Por ello el material obtenido no destacaba demasiado. Las imágenes que llegaban a la población habitualmente habían sido captadas por el propio servicio de información del ejército.

Por otro lado Vietnam supuso la confirmación de madurez del medio televisivo. Existían los medios necesarios para retransmitir la guerra a los salones de las casas estadounidenses. El problema es que el aparato Estatal norteamericano todavía no se encontraba preparado y organizado para asumir ese flujo de información y las repercusiones que éste podía tener y tuvo. El Estado aún no controlaba el medio televisivo como para determinar el contenido de las noticias que llegaban a los hogares. Por ello es muy conocida la idea de que para Estados Unidos fue una guerra que podía haberse ganado en el campo de batalla pero que se perdió en los salones de las casas. Por su parte Vietnam, aparentemente menos desarrollado que la primera potencia mundial sí supo utilizar el medio. Se sirvió de él para despertar las conciencias de los periodistas más subversivos que fueron quienes a posteriori generaron la ola de protestas sociales que llevó a Estados Unidos hacia el desastre físico, por la pérdida de la guerra, como al desastre psicológico, por la mella que el suceso dejó en las conciencias de los norteamericanos.

En cambio, la reciente Guerra del Golfo nos muestra el máximo potencial de la televisión para transmitir un evento bélico. Nos encontramos con una novedad substancial: si en Corea y en Vietnam la Tv había jugado el rol de transmisor de los hechos, en la Guerra del Golfo, la televisión, como medio comunicativo, genera/crea el mensaje. La imagen del Golfo es una imagen totalmente controlada, manipulada y filtrada. Es una imagen puesta al servicio del ejército como herramienta para expiar los fracasos del pasado, y puesta al servicio del Estado para controlar la opinión pública y seguir todo tipo de estrategias políticas nacionales e internacionales, económicas, etc. El Golfo fue utilizado para borrar el fantasma de Vietnam de forma real. Algunas películas ya habían intentado crear tramas con el ejército protagonista. Eran historias triunfales, llenas de recursos tecnológicos y espectacularidad que pretendían dar al espectador una visión renovada del aparato militar. El ejército se presenta como un cuerpo al servicio de la sociedad, la libertad y la democracia en el que un hombre se descubre a sí mismo, se supera gracias al sacrificio y consigue llegar a ser el mejor tras este duro proceso. La tecnología de precisión es el nuevo baluarte que substituye a las armas de destrucción masiva de antaño. Se trata de hacer una guerra "limpia".

Todos estos conceptos que habían intentado ser plasmados en la pantalla de los cines, adquieren veracidad y realismo gracias al conflicto del Golfo. Las retransmisiones nos ofrecen una guerra sin sangre, distante, tecnológica y de estética postmoderna. Se ofrece la guerra como algo necesario.

Se produce un efecto contrario a Vietnam en los medios:

 
Fase I
Punto de Inflexión
Fase II
Vietnam
Apoyo
Batalla de Tate
Rechazo / Crítica
Golfo
Se cuestiona su necesidad
Inicio combates (retransmisión)
Se ve como necesaria

La Guerra del Golfo debe entenderse como un fenómeno comunicativo global. Es un motor/generador de información. Debemos percatarnos de que la guerra en si no es noticia. Lo que resulta novedoso, noticiable y espectacular es su representación mediática. El conflicto del Golfo se utilizó para rellenar programación. Es un gran escaparate de los últimos avances tecnológicos militares del país, con lo que se enfatiza el patriotismo. Además, la voz cantante tanto en el campo de batalla como en el tema de las telecomunicaciones y la información lo lleva Estados Unidos. Esto le permite crear una especie de diégesis sobre la propia realidad que le otorga el liderazgo mundial. En esta caso, a diferencia de Vietnam, el Estado ha aprendido a explotar la funcionalidad de los medios.

El tratamiento informativo de la Guerra el Golfo: La lucha por el control de la información.

La primera respuesta del ejército esperada por parte de los medios y la sociedad podía ser la de un hermetismo total. Tras las experiencias de Vietnam y otros conflictos "menores" en los que la prensa y la televisión habían menoscabado la imagen pública del ejército norteamericano, resultaba del todo inviable y no deseado que se produjese una situación similar durante la guerra del Golfo. Posiblemente, la primera opción, aunque ni más sencilla ni más idónea, hubiese sido mantener un estado de censura a los medios alegando causas internas del conflicto. Pero eso hubiese sido un error monumental.

El Pentágono había aprendido y por ello elaboró una estrategia muy acertada para sus intereses. Se trataba de crear una estructura de acceso a la información, cuya razón de ser y justificación fuese la peligrosidad del conflicto, para así evitar discusiones, y que debía tener tal grado de complicación como para ahogar aquellas informaciones que no "interesaban".

El ejército tenia el objetivo de ser capaz de fijar la "agenda setting"de la propia prensa. Para ello organizó una estructura de tutela de los enviados especiales de los medios de comunicación. Se les daban "facilidades" para instalarse en hoteles... ¡A cientos de kilómetros del frente! (Arabia Saudí). Esta medida se tomaba para "protegerlos" de cualquier peligro. Por otro lado se efectuaban una serie de sorteos para decidir quien tenía acceso al campo de batalla. Como no puedían estar todos a la vez, por su propia seguridad, debía mantenerse la igualdad de posibilidades. Obviamente hubo medios que resultaron mejor parados que otros. ¿Sería casualidad su afinidad al gobierno norteamericano?

Se permitió el acceso al frente a 7 televisiones. 5 agencias de noticias, 2 periódicos, 2 magazines y 1 radio.

Tras esta selección se procedía a efectuar la "excursión" por los lugares "noticiables". Esta consistía en dos horas de vuelo, media hora en el frente y dos horas de regreso. Sin duda un viaje agotador y totalmente infructífero. Los periodistas poco a poco se fueron desencantando y se resignaban a estar encerrados en el hotel escribiendo crónicas a partir de los boletines propios del mando militar.

En este punto resulta curioso remarcar que el Jefe del Departamento de Información de Defensa era Michael Sherman, quien entre otras tareas había sido el asesor militar en películas como Top Gun o La Caza del Octubre Rojo. Los vídeos que proporcionaba a la prensa tenían una estética muy particular: moderna, tecnológica, próxima al vídeo-juego. Por ello fueron los más aceptados por las televisiones. Porque ante la imposibilidad de superar una censura indirecta y encubierta y por lo "muermo" del conflicto, que resultó ser más aburrido de lo esperado, se ven obligados a capturar al público gracias a estas imágenes.

Por su parte los periodistas destinados a la zona debían hacer frente a la monotonía de los hoteles y conformarse con intentar superar las 12 categorías de información que se habían elaborado para determinar su relevancia y permitir su difusión. Y apunto el concepto "permitir" porque en definitiva todo el mundo sabía que se estaba cometiendo un delito contra la libertad de expresión. El ejército se reservó la capacidad de veto para las informaciones. Tal decisión fue suavizada con la promesa que tras el conflicto podría publicarse cualquier tipo de material.

Por otro lado la estructura de "ahogo" llegó también a los propios sistemas de telecomunicaciones. Dada la total restricción de éstas en un área militar, y para dar una nueva facilidad a los periodistas, el sistema pone a disposición de los redactores un servicio de envíos de material (teletipos, cartas, etc.). Ahora bien, esta estructura de comunicaciones era extremadamente lenta y por ello, cuando algo llegaba fechado tres días atrás resultaba totalmente inútil y no se publicaba. Otra sutil forma de censura.

Así pues, encerrados en el hotel esperando los partes del propio ejército, viendo la CNN y copiando reportes los unos de los otros, los periodistas, la mayoría de los cuales no hablaba árabe ni conocía la zona, pasaron días muy tranquilos y aburridos, que era lo que precisamente quería el Pentágono, probar la capacidad de aguante de los medios. Haciendo una comparación rápida podríamos sugerir que casi parecía tratarse de un ensayo de Gran Hermano.

Tampoco hubo en el Golfo reports desde cazas en misión o bombarderos, tal y como había sido muy habitual durante la II GM o Vietnam. Tan sólo un periodista, Forrest Sawyer (ABC), fue el privilegiado. Tampoco hubo acceso a los carros de combate. Las entrevistas a los militares de elite y fuerzas especiales tampoco fueron permitidas alegando la necesariedad de su anonimato para mantener sus tasas de efectividad. Este mutismo textual y visual propició que durante los innumerables e interminables programas de análisis que se realizaron durante el conflicto, se invitará a expertos en armamento que intentaban explicar al gran público los recursos y posibilidades del hipotético armamento de los aliados. Este es sin duda un claro ejemplo de retroalimentación del propio medio televisivo.

Y por otro lado se dio pie a un tipo de reports denominados "Hi-mum journalist". El ejército era más favorable a permitir el acceso al frente a los medios de comunicación locales o regionales de Estado Unidos por dos motivos: sus pretensiones informativas eran menos arriesgadas y su capacidad tecnológica así como su público potencial eran más reducido, por lo que el impacto de sus informaciones sería también menor. Las prácticas mencionadas consistían en llevar a estos periodistas a los curiosos "viajes" antes explicados. Al entrar en contacto con la tropa rasa abundan las entrevistas insustanciales que hacen referencia al estado de ánimo, a la comida y a otras cosas intrascendentes que no afectaban a la moral de la tropa y el patriotismo. Al contrario: estas entrevistas son como cartas audiovisuales que los soldados pueden "enviar" a sus familias. Recuperemos aquí la idea de que la televisión es una heramienta perfecta para crear emotividad.

Otra experiencia con informadores consistió en intentar introducirlos en la dinámica militar. Muchos de los reporteros habían acudido a la zona en busca de fama y experiencias fuertes. Este entusiasmo es aprovechado por el ejército. Se les ofrece la posibilidad de convivir con los soldados. Ellos ven en esto la oportunidad de elaborar un magnífico reportaje sobre el propio campo de batalla. Para contribuir a esta euforia incluso se les proporcionan uniformes de campaña, se les instruye en nociones básicas de defensa personal, de protección química, etc. Gracias a este proceso, el periodista pierde totalmente su objetividad y capacidad crítica. Se acaba considerando uno más del grupo. Por ello los informes que mandará serán totalmente favorables, con lo que el ejército consigue lo que quería y con un coste muy bajo: un plato más de comida y una cama.

Una de las cuestiones más delicadas del conflicto del Golfo fue el control de la imagen. Era considerado el material más peligroso por su carácter evidente y explícito. Por ello el acceso de los fotógrafos a la zona militarizada fue una de las cuestiones que contó con mayor número de restricciones. En la operación Desert Storm tan sólo se acreditó a 33 fotógrafos. Y como no iban a ser menos que los periodistas también se les "construyó" una estructura asistencial que contaba con centros de revelado. Eso sí, para evitar cualquier peligro, estaban situados a unas tres horas de la zona de combate donde se habían obtenido las fotos. La solución para tener controlados a los fotógrafos y los cámaras era proporcionarles lo que habían venido a buscar: imágenes espectaculares. Ahora bien: ningún muerto o herido aliado y mucho control en las imágnes de víctimas iraquíes.

RELACIÓN TIPOLOGÍAS DE IMÁGENES -- sobre 8.028
Estudio / Entrevistas / Reporteros / Fotos / Gráficos y Mapas
54%
Material Bélico
7%
Actividades Bélicas
2%
Muertes / Prisioneros / Refugiados
1%

Todas estas estrategias de control se justifican con el concepto de "Guerra Limpia". La Guerra del Golfo fue preparada para su difusión en los medios de comunicación y para un público objetivo muy caracterizado. Al pueblo hay que darle lo que espera y en este caso se trata de reafirmar la identidad de un país que cree en su fuerza militar como exponente de su cultura, que tiene la necesidad de superar sus fantasmas históricos y que tiene la oportunidad de convertirse en el líder del planeta. Es por ello que es necesario para conseguir este propósito vetar todas las imágenes de sangre, de destrucción y horror que proporciona la realidad de cualquier guerra.

Además, gracias a las imágenes y los reportajes se debe crear un enemigo que justifique la acción militar y mantenga limpia las conciencias. En la II GM fueron los nazis. En Corea y Vietnam el Comunismo y en el Golfo...: Saddam Husseim.

Sin duda fue el personaje más mencionado durante el conflicto. Se dio de él una imagen totalmente demonizada: líder de la 4ª potencia militar, con un millón de soldados, fanático religioso con armas químicas en su poder y torturador de su propio pueblo (kurdos). De esta forma se lo configura como el antihéroe, el enemigo número uno de la libertad y la democracia. Esta tarea era necesaria para que el público focalizase su odio contra alguien. Esta parcelación de la realidad era necesaria para crear un imaginario conceptual para el espectador sobre lo que ocurre a cientos de kilómetros de su casa.

Además, los periodistas ejercieron también una auto-censura. No mostraban lo más duro ni ofrecían sus opiniones más críticas. Hacen una propaganda del heroísmo y el valor de sus compatriotas que se encuentran en el frente. Todo esto ocurre debido al clima general, a la opinión que el ejército divulga. Nos encontramos ante un fenómeno de pérdida de perspectiva objetiva colectiva. Un buen ejemplo es hecho de que en este conflicto se acuñase el término daños colaterales para denominar a las víctimas civiles o la destrucción de viviendas u otras infraestructuras que no eran objetivos militares, sin duda una forma de encubrir errores de los propios militares.

Por otro lado, también se recurre a la estrategia de crear mitos para que el público tenga una justificación de la lucha armada. En el caso de Iraq se hacía alusión a la guerra química, al peligro bajo el que se encontraba el ya castigado pueblo de Israel (2º holocausto).

Como elemento potenciador de la imagen de los aliados encontramos el mito del desarrollo tecnológico, de la precisión, de la salvaguarda de la libertad y los derechos humanos.

En definitiva, tras analizar las posturas de los diferentes medios, nos encontramos con una estructura narrativa basada en una serie de mitos y premisas que deben salvaguardarse anteponiéndolas a la objetividad y la imparcialidad.

Tal y como comentábamos antes nos encontramos ante una eclosión total de los medios informativos como generadores de su propio discurso. Un discurso basado en la espectacularidad del aparato militar y en la retroalimentación de lo propios medios, que hacen programas sobre el Golfo y sobre la cobertura y los esfuerzos de la propia cadena para obtener esas informaciones.

Nos encontramos ante un conflicto aparentemente televisado pero que tras ser revisado nos muestra como todo ha sido una falacia de imágenes de archivo y crónicas emplazadas a cientos de kilómetros del frente.

Cabe concluir este apartado haciendo referencia a una serie de periodistas que intentaron saltarse la estructura informacional que había montado el aparato militar aliado. Estos periodistas fueron denominados Mavericks. Su movilidad en principio no fue restringida porque el aparato militar podía ejercer su derecho a vetar sus informaciones porque su comportamiento no se ajustaba a las reglas generales que se habían establecido.

Los más destacados fueron: Bob Simon, Peter Bluff, Roberto Álvarez y Juan Calderón. Fueron detenidos en más de una ocasión por los propios aliados por acercarse demasiado a la zona de seguridad establecida o incluso delante de los iraquíes a quienes entrevistaban ante la sorpresa de éstos, que no entendían como los soldados arrestaban a los periodistas en lugar de a los militares enemigos.

La Audiencia frente a la guerra: Evolución de actitudes.

Para tratar de entender como reacciona el público ante las informaciones de la Guerra de Golfo debemos considerar cual es el principal objetivo de dicha audiencia. El espectador americano busca en la televisión un medio de entretenimiento en primer término. Si después puede informarse lo considerará positivo, pero el primer objetivo es no aburrirse.

Por ello, para no defraudar a sus espectadores, fueron numerosas las cadenas que realizaron tests de opinión sobre el conocimiento que su audiencia tenía del conflicto así como de las expectativas informativas que esperaba encontrar en la programación.

La Televisión resultó ser la principal fuente de información sobre la guerra (76%) frente a la radio (10%) o la prensa (7%). La principal razón argumentada fue que la televisión ofrecía una mejor cobertura del tema gracias al soporte audiovisual. Aunque esto es cierto también deberíamos pararnos a analizar la bajísima cifra del porcentaje relativo a la prensa. Esto denota el bajo hábito a la lectura de la sociedad norteamericana, lo que nos lleva directamente a cuestionarnos sobre su nivel educativo y sobre su capacidad para realizar un análisis critico de las informaciones que se les proporcionan. Mi opinión personal es que la sociedad americana ha sufrido una gran manipulación que ha afectado notablemente a su percepción de la realidad del conflicto a causa del vampirismo que la imagen ejerce sobre ellos. Son una sociedad atrapada por el audiovisual.

Pero no todo fueron alabanzas para el medio televisivo. Entre las apreciaciones negativas sobre las informaciones televisivas destaca la repetición de datos e informaciones con un 43%. Además, pese a estar contagiados de una euforia colectiva causada por los propios medios, el espectador percibe la falta de imparcialidad (38%). Esto nos lleva a reflexionar sobre la realidad de Norteamérica: se dan cuenta de que están siendo manipulados pero por otro lado se entusiasman con los valores que se les transmiten con esa manipulación. Un tanto paradójico.

Pero esto también nos lleva a comentar que el espectador de la Guerra del Golfo es un individuo con una amplia cultura audiovisual que necesita cada vez más de imágenes espectaculares para motivarse.

El espectador juzga las noticias no por su contenido, sino por las expectativas que tenía sobre esa información. Si está acompañada de imágenes espectaculares que él considera que refuerzan el texto la valorará positivamente indistintamente del propio contenido.

En cambio, si el contenido es muy elaborado, preciso y bien organizado pero carece de un elemento emocional (imagen)que le estimule, entonces se sentirá decepcionado y perderá en interés, lo que en muchas ocasiones supone el cambio de canal. Es por ello que las cadenas de televisión inician un proceso irrefrenable de búsqueda de la espectacularidad a la hora de informar sobre la guerra. El espectador cada día pide más.

Bibliografía

Cohen & Gottin; "In the eye of the storm" , Edit. Bloonsbury, London, 1991.

Morrison, D.; "Tv and the Gulf War" Edit. John Libbey, London 1992

Gow, J.; "Bosnia by Television", British Film Institute Cumings, B.; "War and Television", Edit. Verso, 1992

Smith, A.; "Television and international history"; Edit. Oxford, 1995

Artículos

Close Distance: Dilemmas in the presentation of the war on daily news. Joze Vogrina

Documentary films and conflicts. Briggite Hipfl

Filmografía

"Actual: Especial Guerra del Golf." TV3 17/01/1991.


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