Comunicación
Camuflaje
publicitario en la espesura de las ondas. Una guía de las
infracciones del principio de identificación
en la radio española (1994-1995).
Miguel
Catalán González |
Universidad Cardenal Herrera - CEU, Valencia
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Publicado en: Comunicación y estudios universitarios, V (1995), pp. 153-164. I.- Introducción Es bien conocido entre los estudiosos de los medios de comunicación el hecho de que la actitud y expectativas desplegados por el espectador ante el mensaje informativo difieren sensiblemente de la actitud y expectativas que ese mismo espectador despliega ante el mensaje publicitario; para este último se han reservado los rótulos de "prevención intelectual", "paréntesis de credibilidad", "inmunización ante el discurso persuasivo" o "bajo grado de implicación"; en realidad, cuatro formulaciones distintas de un mismo fenómeno. Esta particular actitud ante los anuncios obedece a que, en tanto se aplica comúnmente al discurso informativo el llamado "principio de neutralidad" entre las partes implicadas en la noticia (1), es requisito funcional del discurso publicitario su parcialidad en favor de quien financia el acto comunicativo; puesto que la labor del publicitario pretende promover los intereses contratados, no es extraño que se admita la necesidad discursiva de un cierto grado de hipérbole, de inflación valorativa, de exageración en favor del producto anunciado. Por esa razón "partidista" constitutiva de la persuasión publicitaria resulta tan importante para el espectador que publicidad e información queden siempre debidamente identificadas como tales: si bien incrementada en los últimos tiempos por la creciente competitividad del sector, ya desde los orígenes de la actividad de la publicitación de ideas, bienes y servicios una de las tentaciones recurrentes del publicitario le ha llevado a disfrazar su anuncio de información. Ha pretendido así atraer hacia el producto en cuestión el prestigio de imparcialidad o de veracidad que posee la idea misma de información, sea o no merecida en la práctica. Bien podría tomarse conciencia de lo perjudicial de este "camuflaje" imaginando qué ocurriría si la misma infracción se cometiera en el ámbito, no de la publicidad comercial, sino de la electoral; dicho de otra manera, qué ocurriría si los mensajes propagandísticos de un espacio televisivo reservado a un partido político en período de campaña electoral fueran confeccionados de tal manera que los votantes potenciales lo confundieran con las noticias de un simple informativo. Nos hallaríamos, no habría duda, ante una inadmisible jugada de ventaja política, un engaño en los supuestos comunicativos y por fin un fraude a la confianza del ciudadano. Mutatis mutandis, semejantes peligros para el espectador, si bien de menor gravedad en sus efectos, se producen cuando se infringe el principio en el ámbito de la actividad comercial. A este saludable principio que exige separar información y publicidad se lo denomina "principio de identificación". Así como el principio de veracidad exige la concordancia entre lo que se piensa y lo que se dice, el principio de autenticidad exige la concordancia entre el género de discurso que pretende emplearse y el género de discurso que de hecho se emplea (2). Basado en el principio jurídico de autenticidad, viene así expuesto en el artículo 11 de la Ley General de Publicidad: "Los medios de difusión deslindarán perceptiblemente las afirmaciones efectuadas dentro de su función informativa de las que hagan como simples vehículos de publicidad. Los anunciantes deberán asimismo desvelar inequívocamente el carácter publicitario de sus anuncios". La ley, no obstante su claridad de intención, se incumple con cierta asiduidad. La presente contribución no aspira tanto a medir la frecuencia de la publicidad inauténtica cuanto a mostrar sus diferentes técnicas. La tipología comentada que sigue se encuentra apoyada por un seguimiento (3) de cinco de los programas de la radio tradicional española con mayor audiencia en el mes de su inicio, septiembre de 1994. Un análisis del contenido completo de los programas Primera hora de Antonio Herrero (Cope), Hoy por hoy de Iñaki Gabilondo (Ser), Directamente Encarna de Encarna Sánchez (Cope), Protagonistas de Luis del Olmo (Onda Cero) y Supergarcía de José María García (Cope) en tres emisiones diferentes (4) ha arrojado una totalidad de 104 infracciones (5) del principio de autenticidad. Podemos con esta nómina no sólo constatar que en la práctica radiofónica española el camuflaje publicitario se encuentra ampliamente extendido, sino sobre todo establecer una guía de las diferentes formas en que la publicidad prefiere no decir su nombre en el radio de nuestro país. II - Las formas principales de infracción al principio de identificación. Del examen del material recabado se inducen siete categorías o formas recurrentes principales con que se viene vulnerando el principio de identificación en la radio española actual. Son, tal como aparecen en la siguiente tabla:
Describiremos a continuación cada una de estas categorías del camuflaje publicitario y las ilustraremos con ejemplos representativos, teniendo bien presente que en el más breve de los microespacios radiofónicos pueden combinarse hasta cuatro tipos diferentes de infracción. 1) AUSENCIA DE TRANSICION. Se da ausencia de transición cuando el contenido de un mensaje publicitario comienza sin solución de continuidad desde el contenido previo no publicitario. Es acaso la forma más común de camuflaje, y todos los programas examinados han incurrido en algún momento en esta especie de "fundido funcional". Hay dos variantes en la ausencia de transición: el espacio publicitario que se presenta abiertamente como tal -una cuña, p. ej.- sin haber respetado el tiempo debido de transición, y una variante más falaz; la del espacio publicitario que, presentándose como otra cosa, sólo al final permite desvelar su auténtica naturaleza. Un ejemplo modélico de esta segunda variante se ha detectado en Protagonistas, donde Luis del Olmo y una -real o apócrifa- "señorita Mari Carmen" se encuentran aparentemente rememorando un viaje a Palma de Mallorca. Del Olmo le pregunta si recuerda que al llegar a Barcelona lo primero que hicieron fue visitar unos determinados Grandes Almacenes. Ella contesta afirmativamente, y después de señalar: "a propósito de esto:" da una lista de buenos motivos para dejarse caer precisamente ahora por estos Grandes Almacenes. Se comprende al volver la vista atrás que el aparente cambio de impresiones sobre el viaje a Palma era en realidad un señuelo publicitario. En otros casos, el detonante que activa la comprensión retroactiva del oyente no es la propia marca: en Directamente Encarna (6) se parte de un comentario genérico sobre los problemas de la depilación femenina apoyado en una melodía musical; el número de la persona gramatical empleado por la comunicadora pasa en un momento dado de la 3ª a la 2ª; poco después aparece el motivo del cambio pronominal: se trata de Epil Off, la solución a tus problemas. En el programa de Antonio Herrero Primera hora (27-12-94) el anuncio de un automóvil Audi viene inserto en un espacio presentado como "Titulares de la prensa de España". Una forma particularmente recusable de confundir ambos registros la proporciona el locutor que de una diatriba contra el transfuguismo político puede pasar directamente a anunciar de propia voz, haciendo uso de la credibilidad que le confiere su posición, este o aquel producto; un caso curioso de "impregnación sentimental" sobre una marca lo hallamos en Directamente Encarna (7): su directora se encuentra especulando emotivamente sobre el significado de la Navidad con una melodía sentimental al fondo y, cuando ya previsiblemente se ha obtenido la respuesta apetecida en el oyente, un locutor entra sin pausa alguna a hablarnos de la Navidad... en El Corte Inglés. Una especificación de la Navidad, al fin y al cabo. Implica ausencia de transición insertar una cuña única en un programa informativo sin advertencia previa, pero también la primera cuña de un bloque publicitario introducido sin transición se beneficia de la expectativa de veracidad en la información suministrada en el bloque anterior; así, en Hoy por hoy (8) se acomete en el bloque informativo un recuento de los beneficios atribuidos a algunos santos del calendario, recuento que termina con San Fortunato, un santo que de repente "puede ayudarte a hacer fortuna si el próximo viernes compras el supercuponazo". En algún caso la transición no sólo se omite, sino que es el propio comunicador quien emprende una acción positiva para reforzar el carácter supuestamente no publicitario del bloque en que se encuentra: Encarna Sánchez (9) recomienda Epil Off aseverando explícitamente que esa recomendación forma parte, no sólo del capítulo de información de su programa, sino del de una "información veraz"; información veraz a la cual habrá que añadir el interés público si nos fiamos de su palabra, según la cual esa "información veraz" va a servir de "ayuda" a "muchas mujeres". En otro momento (10), Encarna advierte que va a interrumpir la marcha normal del programa porque acaba de ver casualmente a un amigo, el Sr. Alejandro Trobajo, con quien le apetece mantener una charla distendida; esa charla distendida acabará siendo una falsa entrevista (5) con recurso inadecuado al prestigio de la ciencia (3) en que la propia comunicadora dará un testimonio inauténtico (6) con sus viajes a un París lleno de colas ante las farmacias a la busca del producto anunciado, todo ello con ausencia de la transición debida (1): en suma, un compendio de las técnicas de inautenticidad en apenas minuto y medio. Para evitar esta ausencia de transición habría que acordar métodos efectivos que permitan "deslindar perceptiblemente" las aseveraciones informativas de las publicitarias. Con independencia de la normativa legal vigente, Barroso Asenjo (11) recomienda para el periodismo escrito la colocación de la palabra "publicidad" en la cabecera de las páginas o de los anuncios pagados. En el dominio radiofónico que hoy nos interesa, basta con efectuar una pausa obligada entre el bloque no publicitario y el bloque publicitario, precedida o seguida de una advertencia verbal que incluya la noción de "publicidad", del tipo ya conocido de "abordaremos este asunto después de la publicidad" o "unos minutos publicitarios y volvemos". En este sentido puede considerarse aceptable la denominación genérica de "mensaje", siempre que se añada la marca o nombre comercial (Iñaki Gabilondo, en Hoy por hoy (12)): "Y ahora, el mensaje de El Corte Inglés"), o que, como hace Antonio Herrero (Primera hora (13)), se pregunte a una real o fingida "Doña Lola" por "las novedades" de esos Grandes Almacenes; resulta en cambio ya más fronterizo que se imponga al bloque publicitario el ambiguo título de "noticias publicitarias", porque sustantivo y adjetivo envuelven aquí conceptos contradictorios; esta contradictio in terminis se repite en el más frecuente de "consejos publicitarios", pues el significado convenido de "consejo" no admite la mediación de intereses económicos. Encarna Sánchez (14) llega a presentar la publicidad de los mismos Grandes Almacenes como "la noticia comercial del día"; lo más desorientador y confundente es que esta "noticia comercial" aparece en el sumario del programa, como si se tratara de uno cualquiera de sus contenidos. Pasamos ahora a tratar dos desidentificadores que vienen incluidos en el bloque publicitario: la falsa noticia y la cuña con prescriptor impropio. En ambos casos el principio de identificación no se vulnera, a diferencia de las infracciones en la función informativa que veremos más adelante. Y es que nos encontramos aquí ante una mera "teatralización", perfectamente admitida por los supuestos comunicativos del oyente; puesto que toda cuña implica la idea de una mise en scéne, se incluye en esa ficcionalidad la imitación de una situación real; si tal práctica resulta admisible se debe al hecho genérico de que el espectador ya se sabe atendiendo al bloque publicitario, y en buena parte es responsable del grado de credibilidad que pueda prestar a una ficción convenida. Por esta razón no se pueden incluir las categorías 2) y 3) en el número de las infracciones al principio de identificación, aunque sí implican un cierto grado de desidentificación. 2) FALSA NOTICIA. Es falsa noticia aquel espacio publicitario que, correctamente identificado como publicitario, adopta no obstante la apariencia de una noticia. En Hoy por hoy, tras una adecuada transición de Iñaki Gabilondo, Irma Soriano se dirige a las oyentes femeninas en tono y actitud confidencial para comunicarles algunas primicias de la moda de la primavera; de vez en cuando, señalará como novedad confidencial en qué Grandes Almacenes ya podemos encontrarla. En Protagonistas (15) podemos asistir a un microespacio publicitario donde un locutora de radio entrevista a una tal "Señorita Susana" que le informa de los servicios y ofertas de una clínica estética. Aquí se ve muy bien lo admisible de la desidentificación en el bloque publicitario cuando en éste se produce una entrevista simulada; la simulación aquí es decididamente inocua, en tanto forma parte de la ficcionalidad propia de la cuña, tan diferente del fraude comunicativo que representa la simulación de una entrevista en bloque informativo. 3) PRESCRIPTOR IMPROPIO. Se entiende por "prescriptor" aquel individuo dotado de autoridad y conocimientos profesionales en un área de conocimientos determinada, y por "prescriptor impropio" aquél que aparece investido de tal autoridad sin estar realmente facultado para ello. Una de las formas más comunes de prescriptor impropio es la del falso científico o falso doctor que "recomienda" con conocimiento de causa y haciendo uso del aura que goza entre amplias capas de las clases populares la titulación médica, tal o cual producto (las apelaciones a términos científicos no son escasas: entre las preferidas de Encarna Sánchez se encuentran los de "avanzado", "investigación", "descubrimiento", "revolución" y hasta el pleonásmico "gran revolución"). Con frecuencia el engaño del prescriptor se presenta en las dos fases conocidas también en algunas prácticas de la venta directa: la del "anzuelo" y la del "endoso": en la primera, se atrae al oyente con una información seria y preferiblemente ardua sobre el ámbito del producto publicitado, y sólo en la segunda se "recomienda", y a veces casi se "prescribe" o "receta", el producto en cuestión. En nuestro semestre podemos destacar un falso doctor en Primera hora (16) que describe el funcionamiento de la elastina, esa fina capa que protege y cubre la piel humana, para terminar aseverando que Solueslastine rejuvenece la piel sin necesidad de pasar por el quirófano. En ocasiones, el prescriptor sí es el adecuado (un médico especialista, p. ej.), el cual hace uso de su autoridad legítima para prescribir públicamente y en general un producto, o bien dar pie a que se prescriba con su aquiescencia. Se trata de un problema deontológico no tanto de ética publicitaria como médica, en la que aquí no podemos entrar. Una forma más suave de esta figura es la de aquella persona que, sin pretender investirse de una autoridad que no le corresponde, recomienda los beneficios médicos de tal o cual producto. Así, en un momento no publicitario de su programa (17), Luis del Olmo ruega a la "Srta. Gemma" (la cual, introduciendo un elemento añadido de confusión, forma parte de la tertulia del programa) que le traiga el desayuno Pascual. La aludida señorita disertará punto seguido sobre los malos hábitos de la dieta de los españoles y la mejor forma de resolverlo recurriendo a los productos Pascual para el desayuno. No obstante, quizás la forma menos escrupulosa de falsa prescripción es la que lleva a cabo el propio comunicador. En este sentido, es reseñable la identificación que Encarna Sánchez ha mostrado con los intereses de los productos que anuncia, respaldando sus excelencias mediante descripción de falsos acontecimientos y, en general, con afirmaciones inexactas y desmesuradas. Así, para anunciar Leche Pascual asegurará a sus oyentes que los productos Pascual responden a "la empresa número uno de España y Europa" . (18) 4) FALSA INFORMACION Entramos con esta categoría ya en la función informativa, aquella que, como ya hemos dicho, implica la vulneración del principio de identificación. Se entiende por falsa información bien aquel anuncio encubierto que se presenta en un bloque informativo, bien aquel espacio publicitario introducido sin la debida transición, como si se tratara de un acontecimiento de interés informativo. No es infrecuente que espacios o microespacios que en su propio formato o por el propio encabezamiento parecen informativos, sean en parte (normalmente, la primera) informativos, en parte (normalmente, la segunda) publicitarios. En Protagonistas (19) se emite un microespacio titulado significativamente "La salud es noticia"; en la primera parte del mismo se dan consejos para mantener una vida sana, noticias de investigación médica, etc; en la segunda parte se nos recomienda para los procesos gripales que usemos Couldina. A esta variante del falso acontecimiento o falsa información donde al final sí se desvela la marca del producto es a la que Plas y Verdier (20) han reservado el título de "crónica sorpresa". Según la forma más común, se da a un texto aspecto de información, a veces sensacional, y sólo al final aparece el rostro publicitario. Los autores indican con buen sentido que publicitario y anunciante se arriesgan a la reacción negativa del lector que se siente burlado. A Encarna Sánchez no le arredra la posibilidad reseñada, y en cierto momento (21) capta la atención de sus oyentes acerca de la filosofía del viaje, luego los predispone en favor de los viajes (lo "maravilloso" que resulta viajar) y, sin transición alguna, introduce el nombre del halcón; no se refiere al común del "Falco peregrinus", como pudiera hacer pensar la familiaridad semántica entre "viaje" y "peregrinación", sino al propio de Viajes Halcón; no obstante, acaso donde Encarna alcanza el culmen del arte del señuelo de la crónica sorpresa es cuando cuenta un chiste... que interrumpirá justo antes de llegar al desenlace. Antes de propiciar la hilaridad, recomienda la revista La farola, que por cierto está leyendo en ese mismo momento. Una de las variantes de la falsa noticia la constituye la autopromoción de la cadena o del programa insertada en el bloque de noticias; aquí la elasticidad semántica del término "noticia" puede poner en duda si una mejora de la propia empresa informativa en el ranking general de audiencia es o no una noticia de interés público, pero la subsunción de la primera en la segunda se admite comúnmente tanto en la radio como en la televisión de nuestro país. 5) ENTREVISTA SIMULADA. Situación donde se simula una entrevista de interés informativo con un interlocutor supuestamente autorizado que es en realidad un representante del anunciante. Como sucede con el falso acontecimiento, la entrevista presenta normalmente dos fases: en la primera al oyente no se le dan motivos para dudar de la autenticidad de la entrevista; en la segunda aparece la marca en forma de "sorpresa", momento en que toda la entrevista se revela como un brillante envoltorio del anuncio. La falsa entrevista se lleva a cabo por medio de un entrevistador cuya identidad puede ser tanto fingida como real; en este segundo caso puede tratase de un locutor del programa o hasta el propio comunicador. En Primera hora (22) no es Antonio Herrero quien entabla entrevista con un supuesto o real D. Manuel Pozo para que éste dé fe de la excelencia de Armony Gel, aunque ignoremos si se trata de un portavoz del anunciante, un supuesto doctor o un supuesto "hombre medio". Con el fin de publicitar un seguro del Banco de Santander, Antonio Herrero cede el micrófono a los oyentes, y pronto una tal Pilar Alonso pregunta "desde Madrid" qué es el "Plan Génesis" (del Banco de Santander). Encarna Sánchez ha simultaneado el papel de entrevistadora con algún otro locutor de su programa; en este segundo caso, con el fin de publicitar una agencia privada de salud, se simula una entrevista con el (real o fingido) Dr. Domingo, que habla desde sus conocimientos profesionales de una determinada vacuna. Al cabo, la locutora y el aludido Dr. Domingo invitan de consuno a que nos afiliemos a la asociación médica en cuestión. En el segundo caso (debemos reseñar que Encarna Sánchez es la única comunicadora que ha cubierto todas las categorías de engaño detectadas) tenemos en Directamente Encarna (23) una extensa entrevista -3 minutos, 18 segundos- de Encarna con nuestro ya conocido "sr. Trobajo". El Sr. Trobajo diserta sobre los problemas del cabello y los peligros del tinte; pronto sale un producto que "sólo se vende en farmacias" llamado Farmatint; se dan sus características, su modo de aplicación y, morosamente, se explica dónde adquirirlo. 6) TESTIMONIO INAUTENTICO. Acto de publicidad que se presenta como un supuesto testimonio de una experiencia personal aportada por un falso testigo. El testimonio inauténtico muestra su aspecto más recusable cuando es el propio comunicador quien da fe de haber vivido una experiencia propia que hace recomendable el producto, tarea en la que Directamente Encarna ha destacado con cierta holgura sobre el resto de programas. Como veremos enseguida, durante el semestre del seguimiento Encarna llega a publicitar en un mismo programa dos productos rivales con el mismo recurso a la experiencia propia. Para anunciar Soluelastine (24) nos indicará que conoció el producto gracias a sus continuos viajes a París, donde había observado interminables colas en las farmacias y al preguntar por el origen del tumulto, fue informada de ese producto portentoso; ahora que ha salido en España -prosigue Encarna en tono tranquilizador-, las personas interesadas no deben preocuparse, porque si dejan ahora mismo de escuchar el programa y salen a adquirirlo comprobarán que todavía no se ha agotado. Encarna tampoco parece especialmente sensible a la salud de sus oyentes: en la publicidad de la boquilla Mas Filter (25) comienza señalando que, si bien ella ha dejado de fumar, comprende que no todos tienen su fuerza de voluntad. Justo para ellos tiene algo que reduce "sensiblemente" los riesgos del tabaco: unos filtros que propone como alternativa al ingrato esfuerzo de abandonar el cigarrillo sin experimentar la mala conciencia del fumador vergonzante. 7) COMENTARIO CON PUBLICIDAD SOLAPADA. Se entiende por "comentario con publicidad solapada" aquel comentario inserto en un espacio no publicitario por voz del comunicador que, so capa de consejo o reflexión, introduce publicidad de manera solapada. Un comentario de Encarna Sánchez (26) sobre los problemas que conlleva la dentadura postiza discurre sutilmente hacia la glosa de un producto tediosamente revolucionario que puede solucionarlo: Super Corega Extrafuerte y Corega Tabs. A lo largo de la misma tarde, las observaciones de Encarna sobre los problemas de la caída del cabello conducen a la recomendación personal de Capivax 42, un producto que recomienda personalmente con el razonamiento de que "ha demostrado su eficacia en el mundo entero", y para salvar los problemas del cabello, es decir, los mismos que ya ha resuelto Capivax 42, recomienda a continuación ¡otro producto distinto! En efecto, por medio de una entrevista simulada a una real o fingida "Conchita Palacios", aparece una marca, Klorane, proporcionando el tratamiento capilar que soluciona definitivamente todos los problemas tratados. ¿Debemos suponer ahora los oyentes que Capivax 42, que había demostrado su eficacia en todo el mundo, no era la solución definitiva? El observador se sumerge en una serie de perplejidades de personalidad por las que Encarna Sánchez no es Encarna Sánchez y donde Encarna Sánchez viaja a París pero ha confundido la marca de crecepelos que origina peligrosos tumultos frente a las farmacias. En cualquier caso, nos hallamos ante la aseveración simultánea de dos experiencias que se excluyen mutuamente. El solapamiento, que no tiene por qué ser sutil (en Primera hora (27) Antonio Herrero señala tras una noticia agradable que el protagonista de la misma tiene buenas razones para sentirse "flex") se incluye, junto a la falsa información, en la llamada "publicidad redaccional"; es la "publicidad que no se atreve a darse a conocer". Bernard de Plas y Henri Verdier (28) han distinguido dos sub-formas, la primera de las cuales sería ilícita, lícita en cambio la segunda:
No podemos dejar de señalar como consideración final el notorio hecho de que el artículo 11 de la Ley General de Publicidad se viene incumpliendo con cierta frecuencia, como puede comprobar cualquier oyente medianamente atento. No es tarea nuestra señalar el camino a seguir en un caso como el que nos ocupa; ignoro si la ley debe ser modificada para adecuarla a la debnominada "realidad social" o es la práctica de nuestros medios la que debe adaptarse a la exigencia de la ley con la aplicación de sanciones efectivas; en cualquier caso, parece claro lo insatisfactorio de una situación como la actual en que los llamados "derechos del espectador" salen malparados con el asiduo incumplimiento de las disposiciones legales sin que nada suceda ni dé la impresión de que puede suceder. Precisamente para el tiempo que tarde la transacción comunicativa en abandonar estas prácticas mixtificadoras, he querido cartografiar al menos con el suficiente cuidado las múltiples estribaciones y barrancos que aguardan a ese ingenuo montañero que se pone los auriculares para distraerse mientras camina. Notas (1) Vid. Gomis, Llorenç, La notìcia, dret humá, Barcelona: Barcanova, 1993, p. 33 volver (2) Vid. González Bedoya, J., Manual de deontología informativa, Madrid: Alhambra, 1987, p. 383. volver (3) Deseo agradecer la entusiasta colaboración del curso 3ºA de Publicidad del CEU San Pablo de Valencia, curso 1994-5, tanto en la a menudo tediosa labor de grabación como en la aportación de ideas y enfoques siempre estimulantes. volver (4) 27 de Diciembre de 1994, 27 de Febrero de 1995 y 27 de Abril de 1995 para cada uno de los cinco programas señalados. volver (5) Sin pretender conferirle ninguna relevancia estadística, el análisis de tres ediciones de cada uno de estos cinco programas con un horizonte de seis meses ha dado, de mayor a menor número de infracciones: Directamente Encarna, 36 (13, 11, 12), Hoy por hoy, 23 (11, 7, 5), Protagonistas, 20 (10, 6, 4), Primera hora, 18 (7, 4, 7) y Supergarcía, 7 (3, 3, 1). Constan entre paréntesis la cifra de diciembre en primer lugar, a continuación la de febrero y por fin la de abril. volver (6) De fecha 27-II-95. volver (7) De fecha 27-XII-94. volver (8) De fecha 27-II-95 volver (9) Idem. volver (10) Programa de fecha 27-IV-95. volver (11) Barroso Asenjo, "Deontología del emisor" del Diccionario de Ciencias y Técnicas de la información de Angel Benito (ed.) (Madrid: Paulinas, 1991), p. 322. volver (12) De fecha 27-II-95 volver (13) De fecha 27-II-95. volver (14) Directamente Encarna de fecha 27-XII-94 volver (15) De fecha 27-II-95. volver (16) De fecha 27-IV-95 volver (17) Protagonistas, 27-II-95. volver (18) Fecha: 27-XII-94. volver (19) De fecha 27-II-95. volver (20) Bernard de Plas & Henri Verdier, La publicidad, Oikos-Tau: Barna, 1985, p. 73. volver (21) Fecha: 27-IV-95 volver (22) De fecha 27-XII-94. volver (23) Idem. volver (24) Fecha: 27-II-95 volver (25) Fecha: 27-XII-94 volver (26) Fecha: 27-XII-94 volver (27) Fecha: 27-II-95 volver (28) Bernard de Plas & Henri Verdier, La publicidad, ed. cit., pp. 73-4. volver |